El Congreso de la Ciudad de México aprobó por unanimidad, con 47 votos a favor, una reforma sustancial a la Ley de Educación local. Esta modificación legal tiene como objetivo principal el diseño e implementación de protocolos obligatorios de prevención, actuación y atención frente a situaciones de violencia dirigidas...
mayo 29, 2026
El Congreso de la Ciudad de México aprobó por unanimidad, con 47 votos a favor, una reforma sustancial a la Ley de Educación local. Esta modificación legal tiene como objetivo principal el diseño e implementación de protocolos obligatorios de prevención, actuación y atención frente a situaciones de violencia dirigidas hacia el personal docente de la capital.
La iniciativa, impulsada por la diputada Brenda Ruiz Aguilar, mandatea a la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (Sectei) a estructurar estrategias institucionales que salvaguarden a las maestras y maestros. Estos mecanismos de defensa cubrirán agresiones provenientes de:
Asimismo, la ley establece que dichos protocolos de seguridad deberán ser difundidos de manera masiva para que estén al alcance de todos los planteles educativos de la demarcación.
La urgencia de la reforma radica en las alarmantes cifras presentadas en la tribuna del Congreso. Los datos oficiales exponen que entre los años 2015 y 2025 se reportaron mil 184 casos de violencia contra docentes en escuelas de la Ciudad de México. Esta cifra negra incluye diversas modalidades de vulneración:
La presidenta de la Comisión de Educación, Patricia Urriza Arellano, advirtió que las agresiones han mostrado un incremento preocupante en los últimos años. De igual forma, acotó que la problemática se concentra con mayor severidad en las alcaldías Xochimilco, Gustavo A. Madero e Iztapalapa.
Durante el debate parlamentario, las legisladoras coincidieron en que es imposible aspirar a una educación de calidad si no se garantizan primero condiciones de seguridad, respeto y dignidad para el magisterio. Detrás de cada agresión reportada existe una afectación directa al tejido social de las comunidades y al aprovechamiento académico de los alumnos.
Con la aprobación de estas herramientas específicas, la Ciudad de México busca asegurar una respuesta institucional eficiente y oportuna para salvaguardar la integridad física y emocional de sus educadores, consolidando una verdadera cultura de paz dentro de las aulas.
Con información de EL HERALDO DE MÉXICO