Multitudinaria marcha reclama cese a la violencia y autonomía del movimiento. Crítica a la cooptación política y demanda de seguridad En una jornada marcada por la exigencia de justicia y el cese de la violencia machista, miles de mujeres de todas las edades tomaron las avenidas principales del centro...
marzo 9, 2026
Multitudinaria marcha reclama cese a la violencia y autonomía del movimiento.
En una jornada marcada por la exigencia de justicia y el cese de la violencia machista, miles de mujeres de todas las edades tomaron las avenidas principales del centro de la Ciudad de México. El contingente, que partió de la Glorieta de las Mujeres que Luchan hacia el Zócalo, enfatizó un mensaje crítico hacia las estructuras de poder: el movimiento no debe ser cooptado por gobiernos ni partidos políticos. Según las manifestantes, estas instituciones intentan utilizar la lucha para su beneficio, desmovilizando las causas reales de las mujeres.
Bajo consignas que señalaban la precariedad y la opresión persistente, las asistentes denunciaron que México sigue siendo un país donde se transgrede el derecho a la vida y la seguridad. A pesar de ciertos avances en rubros sanitarios y laborales, la narrativa central del mitin subrayó que se está a un abismo de la igualdad sustantiva, mientras el Estado no logre detener las desapariciones y asesinatos que motivaron la protesta.
El evento alcanzó su punto más sensible al visibilizar historias de violencia sexual contra menores en espacios que debieron ser seguros, como escuelas y centros deportivos. Casos como el de Ivanna, violentada en su preescolar, y el de Zoé, agredida en un deportivo, pusieron de manifiesto las graves deficiencias del sistema judicial. Las víctimas denunciaron la falta de sentencias condenatorias y la posibilidad de que los agresores queden en libertad, lo que desató gritos de apoyo y reclamos de justicia por parte de las colectivas.
La indignación se plasmó en diversas expresiones de protesta:
A diferencia de movilizaciones previas, la vigilancia policiaca se mantuvo discreta durante el trayecto, permitiendo que la mayoría de los negocios en las avenidas Juárez y 5 de Mayo continuaran su servicio. Aunque el tono de la caminata fue mayoritariamente pacífico y festivo, al finalizar la concentración en la Plaza de la Constitución se registraron incidentes aislados donde grupos intentaron derribar las vallas de la Catedral Metropolitana, sin que esto se convirtiera en la tónica general de la conmemoración.
La jornada concluyó con la quema simbólica de pancartas en el Zócalo, cerrando más de cuatro horas de movilización donde las redes de apoyo y sororidad intentaron suplir la falta de respuestas institucionales. La protesta dejó claro que, mientras no existan garantías de justicia, las calles seguirán siendo el escenario principal para señalar las deudas pendientes del Estado con la población femenina.
Con información de: La Jornada