La Ciudad de México ha registrado microsismos que, a pesar de ser perceptibles en diversas zonas de la capital, no activan el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (Sasmex). Este fenómeno, como el ocurrido el 20 de noviembre con dos microsismos registrados en Naucalpan de Juárez de magnitudes 2.3 y...
noviembre 21, 2025
La Ciudad de México ha registrado microsismos que, a pesar de ser perceptibles en diversas zonas de la capital, no activan el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (Sasmex). Este fenómeno, como el ocurrido el 20 de noviembre con dos microsismos registrados en Naucalpan de Juárez de magnitudes 2.3 y 2.5, genera interrogantes sobre la funcionalidad del sistema. Los reportes oficiales confirman que ambos temblores fueron perceptibles en algunas zonas de la CDMX.
Según el Gobierno de México, la alerta sísmica está diseñada para sonar cuando se detecta el movimiento “de un sismo de gran magnitud”. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la CDMX establece un umbral de activación de los altavoces para movimientos de magnitud cercana a 6. La baja intensidad del movimiento en el caso de los microsismos es una de las razones por las que no suena el sistema.
Otro factor relevante es la ubicación de los sensores. Las autoridades de la capital señalan que, aunque la capital o zonas cercanas se marcan como epicentros de los microsismos, la alerta no se activa porque la CDMX no cuenta con sensores de alertamiento necesarios en esas áreas. Además, la lejanía de los sensores existentes puede provocar que las ondas del microsismo sean monitoreadas como muy pequeñas o no ser detectadas.
Una razón adicional que explica el silencio de la alerta sísmica, según Protección Civil de la CDMX, es la cercanía al epicentro. En estos casos, la proximidad reduce significativamente el tiempo de alertamiento disponible para el sistema, imposibilitando la emisión de la señal con la anticipación requerida.
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (Sasmex) opera a partir de una red de sensores sísmicos instalados en las zonas de mayor actividad sísmica del país. Cuando estos sensores detectan el inicio de un sismo fuerte, proceden a calcular parámetros que permiten pronosticar su intensidad probable en las ciudades dentro de su zona de cobertura.
El proceso inicia cuando los sensores identifican señales sísmicas de gran magnitud y, de manera automática, envían esta información por onda de radio a los centros de cómputo de las ciudades a alertar. Las ondas de radio viajan más rápido que las ondas sísmicas, un diferencial crucial que permite anticipar los efectos del movimiento telúrico segundos antes de que sea perceptible. Se estima que el sistema puede avisar con, al menos, 50 segundos de anticipación la llegada de ondas sísmicas importantes.
Con información de UNOTV