Creciente inseguridad y falta de sensibilidad oficial marcan el robo de animales. Seis meses de amenazas y extorsión por «Lily» La desaparición de Lily, una perrita de raza pomerania robada en Nezahualcóyotl, ha expuesto la vulnerabilidad de las familias mexiquenses ante el crimen organizado. Desde su sustracción hace seis...
febrero 12, 2026
Creciente inseguridad y falta de sensibilidad oficial marcan el robo de animales.
La desaparición de Lily, una perrita de raza pomerania robada en Nezahualcóyotl, ha expuesto la vulnerabilidad de las familias mexiquenses ante el crimen organizado. Desde su sustracción hace seis meses, los propietarios han sido víctimas de extorsiones sistemáticas. En agosto, los captores establecieron contacto para exigir una recompensa de 14 mil pesos a cambio de devolver a la cachorra, enviando fotografías como prueba de vida.
A pesar de que la familia intentó negociar un pago de 5 mil pesos, los delincuentes respondieron con amenazas y, posteriormente, abandonaron la comunicación tras pactar un punto de entrega que resultó en un engaño. Este caso reaviva la preocupación sobre una modalidad delictiva que no solo busca el lucro económico, sino que explota el sufrimiento de los animales y el vínculo emocional con sus dueños.
La respuesta de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México ha sido severamente cuestionada por los afectados. La familia de Lily reporta una falta de seguimiento y una preocupante insensibilidad por parte de los servidores públicos. Según los denunciantes, un funcionario llegó a sugerir que el hecho se reportara como un «simple robo», minimizando la gravedad de la extorsión y el impacto emocional del suceso.

Esta situación refleja la carencia de una tipificación clara del delito de robo de mascotas en la legislación actual. Al no existir un marco jurídico específico que reconozca la naturaleza de estos casos, las familias quedan desprotegidas. Los activistas señalan que la falta de protocolos adecuados provoca que los ciudadanos sientan que sus casos son minimizados ante las autoridades, lo que fomenta la cifra negra de delitos no denunciados.
De acuerdo con cifras oficiales de la Fiscalía, el robo de mascotas ha registrado un aumento del 28% en la Ciudad de México y el Estado de México. No obstante, organizaciones civiles advierten que el porcentaje real podría ser mayor debido a la gran cantidad de casos que quedan sin denuncia formal. La problemática se agrava por el creciente interés de la delincuencia en razas específicas y la facilidad con la que operan ante la impunidad.
Para intentar mitigar este fenómeno, los especialistas recomiendan implementar medidas preventivas estrictas:
La búsqueda de Lily continúa, evidenciando el vacío legal y la crisis de inseguridad que afecta a la Zona Metropolitana, donde las mascotas son vistas por los criminales como mercancía para el chantaje.
Con información de: El Congresista