Reducción gradual de la jornada laboral a 2030 genera fuertes críticas. Una implementación escalonada El Pleno del Senado de la República ha ratificado la reforma al artículo 123 Constitucional que propone reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas. No obstante, lejos de ser un cambio inmediato,...
febrero 12, 2026
Reducción gradual de la jornada laboral a 2030 genera fuertes críticas.
El Pleno del Senado de la República ha ratificado la reforma al artículo 123 Constitucional que propone reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas. No obstante, lejos de ser un cambio inmediato, la iniciativa del Ejecutivo Federal establece una implementación paulatina que se extenderá hasta el año 2030. Según el dictamen, el ajuste comenzará con 46 horas en 2027, descendiendo dos horas anualmente hasta alcanzar la meta en el cambio de década.
La senadora Geovanna Bañuelos de la Torre, presidenta de la Comisión de Trabajo, defendió la postura oficialista argumentando que se prioriza el bienestar y los derechos humanos de los empleados. Bajo la premisa de que «trabajar menos horas no es producir menos», el oficialismo sostiene que esta medida busca devolver tiempo para la familia y la salud integral; sin embargo, el dictamen mantiene únicamente un día de descanso obligatorio, un punto que ha encendido las alarmas en los sectores de oposición.
A pesar de la aprobación mayoritaria, la oposición ha señalado severas inconsistencias en la redacción de la reforma laboral. La senadora priista Carolina Viggiano calificó la medida como una simulación, destacando que al no garantizar dos días de descanso obligatorios, se pierde la esencia de mejorar la calidad de vida y reducir el estrés laboral. Para los críticos, la falta de un esquema de «cinco por dos» (cinco días laborados por dos de descanso) invalida el propósito de una salud mental y física real.
Por su parte, desde Movimiento Ciudadano, la senadora Alejandra Barrales denunció que la reforma mercantiliza el descanso del trabajador. Esto se debe a que el dictamen contempla elevar el límite de horas extras de nueve a 12 horas semanales. Al aumentar la posibilidad de extender las jornadas mediante pagos extraordinarios, se cuestiona si el objetivo es realmente el descanso o simplemente ponerle un precio al agotamiento físico de los empleados.
Desde la bancada del PAN, el senador Marko Cortés advirtió que la reforma representa una justicia a medias, ya que ignora al 55% de los trabajadores que se encuentran en la informalidad laboral. Al estar fuera del marco legal, más de la mitad de la población económicamente activa no recibirá beneficio alguno. Existe, además, el temor de que una ejecución deficiente de la ley provoque un efecto indeseable, empujando a más empresas y empleados hacia la informalidad para evitar los costos de la transición.
La justificación del dictamen para esta reducción escalonada es permitir que las empresas se adapten sin afectar la productividad nacional. La ruta crítica de la reforma queda establecida de la siguiente manera:
Con información de: 89.9 Noticias