El cerebro humano posee un mecanismo de limpieza conocido como sistema glinfático, cuya función principal es eliminar toxinas acumuladas durante el día. Sin embargo, un estudio reciente ha revelado que ciertos fármacos utilizados para inducir el sueño, como el zolpidem, podrían interferir con este proceso, lo que podría aumentar...
enero 29, 2025
El cerebro humano posee un mecanismo de limpieza conocido como sistema glinfático, cuya función principal es eliminar toxinas acumuladas durante el día.
Sin embargo, un estudio reciente ha revelado que ciertos fármacos utilizados para inducir el sueño, como el zolpidem, podrían interferir con este proceso, lo que podría aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
El sistema linfático es el encargado de eliminar desechos y drenar líquidos en el cuerpo, pero el cerebro, al no contar con vasos linfáticos, utiliza el sistema glinfático.
Este mecanismo se activa principalmente durante el sueño NREM, cuando el neurotransmisor norepinefrina regula la contracción y relajación de los vasos sanguíneos cerebrales, facilitando la eliminación de sustancias dañinas, como la proteína beta amiloide, relacionada con el desarrollo del Alzheimer.
Este sistema fue descubierto en 2013 por la neurocientífica Maiken Nedergaard y ha sido objeto de múltiples investigaciones. Para su estudio, los científicos han utilizado modelos animales, pero las anestesias empleadas en los experimentos han dificultado la observación de su funcionamiento real en estados de sueño natural.
En respuesta a este desafío, la neurocientífica Natalie Hauglund y su equipo de la Universidad de Oxford diseñaron un nuevo método de observación basado en la fotometría de flujo con fibra, lo que les permitió rastrear los movimientos de los líquidos en el cerebro de ratones dormidos de forma natural.
Los hallazgos del equipo de Hauglund muestran que el zolpidem, un fármaco comúnmente recetado para tratar el insomnio, prolonga el sueño NREM, pero a su vez inhibe las oscilaciones de norepinefrina, lo que detiene el flujo del líquido cefalorraquídeo y, en consecuencia, la eliminación de toxinas.
Esto representa un problema significativo, ya que la acumulación de beta amiloide es un factor clave en el desarrollo del Alzheimer. Aunque estudios previos han vinculado el uso prolongado de zolpidem con un mayor riesgo de demencia, aún no se ha determinado si la disrupción del sistema glinfático es la causa principal.
Uno de los desafíos en la investigación sobre el sistema glinfático en humanos es la dificultad para medir directamente los niveles de norepinefrina en el cerebro.
Sin embargo, algunos estudios sugieren que la dilatación de las pupilas y los microdespertares, pequeños despertares que pasan desapercibidos para la persona, podrían estar relacionados con la actividad de este sistema.
Hauglund y su equipo ahora se centran en el desarrollo de medicamentos que permitan un sueño reparador sin comprometer la limpieza cerebral.
La científica concluye que comprender a fondo estos mecanismos será clave para prevenir problemas de salud a largo plazo y mejorar la calidad del sueño sin afectar procesos esenciales para la salud neurológica.
Con información de: QUO